Como si de un turbio laberinto de tratara, donde dia y noche se confunden y el tiempo no cede. No hay camino de vuelta, ni tampoco salida. Ni siquiera una luz puede ayudar a guiar los pasos. Esta sensación ya me es familiar sino estaría perdido. Quizás por un mal sueño o simplemente por el dichoso destino, quizás por un mal deseo, sea cual sea la razón no saldré de aquí.
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