Mas efímero que
el mismísimo tiempo.
Señor de las arrugas,
verdugo de la vida,
te ha salido competencia.
Algo hecho a nuestra
medida.
Como el amor de una pareja
que se consume y se adiestra.
De mis labios salen
humo y cenizas
por el cigarrillo
que mis palabras cortejan.
martes, 25 de marzo de 2014
martes, 18 de marzo de 2014
Te observan, te miran.
Huelen el desconcierto
que apestan tus hechos.
Sirven de guía, no de consuelo.
Sin pedir nada a cambio
engañarían a un ladronzuelo
con melosas palabras que
se arrugan y se aplastan.
Del lápiz, no del alma
salen nuestras balas
que aun no matan.
Con una pala
y un pedazo de nada
se entierran
los misterios
que en nuestras cabezas
se arrugan y se aplastan.
Huelen el desconcierto
que apestan tus hechos.
Sirven de guía, no de consuelo.
Sin pedir nada a cambio
engañarían a un ladronzuelo
con melosas palabras que
se arrugan y se aplastan.
Del lápiz, no del alma
salen nuestras balas
que aun no matan.
Con una pala
y un pedazo de nada
se entierran
los misterios
que en nuestras cabezas
se arrugan y se aplastan.
jueves, 6 de marzo de 2014
Ya sé como engañar al destino.
Borrar todo lo que está escrito.
Y hacer incluso desaparecer
lo que aún sigue
en blanco.
No subestimo la inteligencia
tan solo me adelanto a ella.
Si el dia de mañana
allí esté
yo predigo, que
quizás veas la sombra
de un fantasma.
No es lo que pueda suceder
porque ya lo he visto.
Ni tampoco lo que ha ocurrido
ya se ha vivido.
Si tan solo entre palabras
nos hemos perdido
de algo
o de la nada
haré un nuevo libro.
Borrar todo lo que está escrito.
Y hacer incluso desaparecer
lo que aún sigue
en blanco.
No subestimo la inteligencia
tan solo me adelanto a ella.
Si el dia de mañana
allí esté
yo predigo, que
quizás veas la sombra
de un fantasma.
No es lo que pueda suceder
porque ya lo he visto.
Ni tampoco lo que ha ocurrido
ya se ha vivido.
Si tan solo entre palabras
nos hemos perdido
de algo
o de la nada
haré un nuevo libro.
Sí.....
fue esa doncella,
la que por el rojo de sus labios
prendió fuego
a esta ciudad
y a mi destino.
No hubo entonces mas cielo
que el azul de sus ojos.
Ni mayor o peor castigo
que perder la noción
entre su cuello
y sus latidos.
Como aquella roca
inherte, vieja
y tosca
que recibió su merecido
por haber mancillado
la sombra que pisaba
de esta
destructora doncella.
Cortadle, por lo que mas querais
su cabeza.
O tan solo con sus cabellos
nos ahogará
hasta dejarnos como esa
inherte vieja
y tosca
roca.
fue esa doncella,
la que por el rojo de sus labios
prendió fuego
a esta ciudad
y a mi destino.
No hubo entonces mas cielo
que el azul de sus ojos.
Ni mayor o peor castigo
que perder la noción
entre su cuello
y sus latidos.
Como aquella roca
inherte, vieja
y tosca
que recibió su merecido
por haber mancillado
la sombra que pisaba
de esta
destructora doncella.
Cortadle, por lo que mas querais
su cabeza.
O tan solo con sus cabellos
nos ahogará
hasta dejarnos como esa
inherte vieja
y tosca
roca.
Entre ninguna parte y el olvido.
Ni siquiera a medio camino
entre nacimiento y muerte.
A estas alturas, cuando el tiempo
es algo refutable, me doy cuenta...
Y en algún momento...
me salí del camino, ese recuerdo ya lo he
perdido y ahora no se muy bien
qué senda recorren mis pies
ni en qué camino...ni en qué cabeza.
No quiero saber lo que hubiera sido
ni lo que será, no habiendo conocido.
Sólo si en algún momento aparecerá
la sobra
y para entonces...
a este mundo
esté unido.
Ni siquiera a medio camino
entre nacimiento y muerte.
A estas alturas, cuando el tiempo
es algo refutable, me doy cuenta...
Y en algún momento...
me salí del camino, ese recuerdo ya lo he
perdido y ahora no se muy bien
qué senda recorren mis pies
ni en qué camino...ni en qué cabeza.
No quiero saber lo que hubiera sido
ni lo que será, no habiendo conocido.
Sólo si en algún momento aparecerá
la sobra
y para entonces...
a este mundo
esté unido.
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